martes

TEXTO 6: EL PROBLEMA AGRARIO



El nuevo régimen se instauró sin causar víctimas ni daños. Una alegría
desbordante inundó todo el país. La República venía realmente a dar forma a
las aspiraciones que desde los comienzos del siglo trabajaban el espíritu
público, a satisfacer las exigencias más urgentes del pueblo. […]
[…] La sociedad española ofrecía los contrastes más violentos. En ciertos
núcleos urbanos, un nivel de vida alto, adaptado a todos los usos de la
civilización contemporánea, y a los pocos kilómetros, aldeas que aparecen
detenidas en el siglo XV. Casi a la vista de los palacios de Madrid, los albergues
miserables de la montaña. […] Provincias del noroeste donde la tierra está
desmenuzada en pedacitos, que no bastan para mantener al cultivador;
provincias del sur y oeste, donde el propietario de 14.000 hectáreas detenta en
una sola mano todo el territorio de un pueblo. […]
[…] La República, como era su deber, acentuó la acción del Estado. Acción
inaplazable en cuanto a los obreros campesinos. El paro que afectaba a todas las
industrias españolas, era enorme, crónico, en la explotación de la tierra.
Cuantos conocen algo de la economía española saben que la explotación
lucrativa de las grandes propiedades rurales se basaba en los jornales mínimos
y en el paro periódico durante cuatro o cinco meses del año, en los cuales el
bracero campesino no trabaja ni come. Con socialistas ni sin socialistas, ningún
régimen que atienda al deber de procurar a sus súbditos unas condiciones de
vida medianamente humanas, podía dejar las cosas en la situación que las halló
la República. […]
Manuel AZAÑA: Causas de la guerra de España, Collonges-sous-Salève, 1939.

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