martes

TEXTO 2: LA NACIONALIDAD CATALANA (1906)



Siendo la nacionalidad una unidad de cultura, un alma colectiva, con un
sentir, un pensar y un querer propios, cada nacionalidad ha de tener la facultad
de acomodar su conducta colectiva, es decir, su política, a su sentimiento de las
cosas, a su sentido, a su libre voluntad. Cada nacionalidad ha de tener su
Estado.
[...] La aspiración de un pueblo a tener política propia, a tener un Estado suyo,
es la fórmula política del nacionalismo. La aspiración a que todos los territorios
de la misma nacionalidad se agrupen bajo la dirección de un Estado único es la
política o tendencia pannacionalista...
[...} Allá donde hay nacionalidades que han de hacer vida en común, el régimen
federativo tiene natural aplicación; el Estado federal, asociación de los Estados
nacionales, es el organismo jurídico de la nueva formación política.
[...] Del hecho de la nacionalidad catalana nace el derecho a la constitución de
su Estado propio, de un Estado catalán. Del hecho de la actual unidad política de
España, del hecho de la convivencia secular de varios pueblos, nace un
elemento de unidad, de comunidad que los pueblos unidos han de mantener y
consolidar; de aquí, el Estado compuesto.
Estos dos hechos primarios, fundamentales, el de la personalidad nacional de
Cataluña y el de la unidad de España, fortalecidos por dos leyes correlativas, la
de la libertad que implica la autonomía y espontaneidad sociales, la de la
universalidad que lleva a la constitución de potencias mundiales, se resuelven
en una fórmula de armonía, que es la Federación Española.
Así, el nacionalismo catalán, que nunca ha sido separatista, que siempre ha
sentido la unión fraternal de las nacionalidades ibéricas dentro de la
organización federativa, es aspiración levantada de un pueblo, que, con
conciencia de su derecho y de su fuerza, marcha con paso seguro por el camino
de los grandes ideales progresivos de la humanidad.

No hay comentarios: